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¡Sacerdotes «le la sagrada ciudad de piedra! Vosotros habéis conducido nuestra voz hasta el oído de nuestro padre, el Sol; ahora, quiero escuchar que dice. ¡Cuáles son los augurios!
Parte X AUGURIOS
INKA:
TARPUNTAY:
¡OH mi señor, Pachakuteq! El cuchillo sagrado ha cortado la piel del animal sin dificultad, suavemente...; luego, al sacar las viseras ¡éstas han salido íntegra? y rápidamente! OH Inka! !OH sumo sacerdote!: !he visto el pródigo corazón de nuestro padre, el Sol! !No guardo la menor duda! (PAUSA) Eso he visto.
INKA:
¿Y tú, Yawarpirikuq?
YAWARPIRIKUQ:
¡Señor, todopoderoso! He encontrado fresca y sana la sangre del animal. Era rojo y vivo su color y ha salpicado con fuerza, manchando mi pecho... ¡Quiere decir que la tierra será fecunda para el bienestar de nuestro pueblo! ¡Nuestras manos nos bendicen, señor!
WILUAQ UMA:
¡Sigue Kallparikuq!
KALLPARIKUQ:
Rebosante era la vida de la llama sagrada cuando el Tarpuntay le arrancó el corazón sangrante. En sus últimos latidos percibí claramente el vigor y la potencia de nuestra raza. Estuvo palpitando aún por mucho tiempo. ¡Nunca vi, Señor, resuello más elocuente ni auspicioso! ¡EI dios Sol nos regala larga vida y protección contra todo aquél que osare amenazar tu poder! Eso he visto, con mis propios ojos y el corazón.
WILLAQ UMA:
¿Y tú, Wirapirikuq, qué has visto en el fuego sagrado?
WIRAPIRIKUQ:
¡OH único Inka! ¡0h sabio sacerdote! El sebo de la llama ha ardido en el fuego convirtiéndose en el humo mensajero de nuestra ofrenda. ¡Ustedes lo han visto! El humo denso y potente se ha elevado hasta nuestro padre, el Sol, y a través de él he visto su faz transfigurada por la alegría. ¡Somos gratos a dios! ¡Nos mira complacido!
WILLAQ UMA:
¡Haz oído Inka, mi señor! Pocas veces el corazón y el pensamiento de un sacerdote han sido colmados con tanta generosidad! Cuando el padre Sol se apareció radiante en el Intikancha esta mañana y, momentos después, la coca fue dulce en el Haukaypata, tuvimos ya la seguridad de estos felices augurios: ¡bienestar, larga vida, poderío, integridad, progreso y unidad! Hay una sola advertencia, que es la prudente y sabia reserva de los dioses: ¡nos recomiendan gobernar con prudencia, justicia y honradez! ¡Prudencia, justicia y honradez...! Ahora ya sabes, OH señor, Inka Pachakuteq, lo que los dioses nos han revelado. (EXPLOTA UNA GENERAL MANIFESTACIÓN DE ALGARABÍA.)
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